Archive for Septiembre, 2004

Un día importante…

…en la vida de mi hijo más pequeño. Hoy le celebramos su tercer cumpleaños (aunque en realidad fue ayer, 17 de septiembre).

Sí, ya sé, prácticamente nadie lo conoce, pero no por eso es menos importante. Baste decir que cuando nació nunca pensamos realmente que llegara siquiera al primer cumpleaños, por no decir a su primera semana, su primer mes… Mi hijo fue (y seguirá siendo) prematuro. Nació de 23 o 24 semanas (apenas cumplidos los seis meses de embarazo).

Fue una prueba muy dura para todos en mi familia. Para mi esposa, porque desde el primer mes tuvo amenaza de aborto. Para mis otros hijos, porque prácticamente no contaban con padres en esos momentos (y aún hoy lo seguimos “pagando”). Para mi, porque realmente puso una prueba en mi paciencia y en mi temple. Es difícil tratar de ser la columna “principal” cuando una familia está a punto de desmoronarse anímicamente, y no tienes la oportunidad siquiera de mostrar todos tus sentimientos.

Aún hoy veo en retrospectiva esos días de incertidumbre, de no saber si sobreviviría un día más, de si sus pulmones resistirían, de si su estómago recibiría la comida, de si no le quedarían secuelas (tuvo incluso un derrame cerebral de grado 3, que de algún modo absorbió completamente)…

Hoy, pienso que los niños son un milagro. Que nosotros mismos y nuestros padres y sus padres fuimos un milagro también, cada quién en su momento. No sé si es un milagro de Dios (no soy particularmente religioso), un milagro médico (me inclino más por este último) o simplemente la tenacidad de una vida por continuar.

Tengo muy grabada una frase (algunos pensarán que es un cliché) que es dicha por Jeff Goldblum en su papel de “Ian Malcolm” en “Jurassic Park“: “Life will find a way…” y realmente no hay nada más cierto en estos casos.

Es curioso hasta qué nivel pueden llegar a darse las cosas. Hoy, lo veo jugar, caerse, levantarse, queriendo ser independiente a su edad (je, nadie sabe lo que tiene…), hablar, razonar. Pero lo que más gusto me da es que le hice una promesa y de alguna manera él mismo me ayuda a cumplirla. Cuando nos lo entregaron finalmente (después de 2-3 meses de estar internado en el IMSS) le prometí que yo sería siempre lo último que él vería antes de dormir, que yo quería siempre verlo cerrar sus ojos e irse al país de los sueños antes de irme yo, y él cada noche me pide -no, más bien me exige- dejar de hacer lo que estoy haciendo para dormirse conmigo. A veces no me es posible, pero tampoco me siento mal por eso. Sé que él sabe que ahí estoy y ahí estaré.

Siempre.

¡Feliz Cumpleaños, Marco Iván!

Otro día, otro peso…

Pues sí, tengo rato sin escribir. Espero poder hacerlo un poco más seguido, en la medida de lo posible.

Todo bien hasta hoy. Resulta que ha habido muchas cuestiones raras a últimas fechas en el trabajo. Baste decir que tuvo que haber mucho involucramiento por parte de un servidor para lograr las metas, aunque una en particular está aún en “veremos“.

Por otro lado, después de como 4 años pisé nuevamente la cancha de basquet del CE. CU. CO. de San Juan del Río. Aunque prácticamente no había nadie que echara porras, la emoción para mi fue bastante. Tanto así que no pude encestar una sola vez en todo el primer cuarto :^(. Afortunadamente todo cambió para el tercero que entré nuevamente. Incluso metí un tiro de media distancia, lo cual no me caracteriza para nada.

Hablando de otras cosas, ¿alguien se dio cuenta de la cantidad de “programas especiales” que hubo este fin de semana en relación a los “ataques del 11 de septiembre”? Comenté con mi suegro que desde hoy y hasta el final de los tiempos tendremos que repasarnos los mismos “análisis” año tras año. ¿No tendrán algo mejor que hacer, como cambiar de presidente? O mejor aún, ¿indagar las verdaderas causas de esa tragedia? ¿Quedará como lo de JFK, en pura sospecha? ¿O como lo de nuestros políticos, como secretos a voces de los que nadie quiere -o puede- hablar?

Nuestro Seguro…

Vaya con el Seguro Social.

No sé si en toda nuestra grandiosa República Mexicana sea igual, pero al menos aquí en San Juan del Río no es lo que solía ser (como si en algún momento fuera algo bueno).

El día de ayer mi hija amaneció enferma por una infección estomacal, por lo que ha tenido temperatura, dolores de cabeza y no retiene nada en el estómago.

Total, para no hacer el cuento largo, peregriné por las tres beneméritas clínicas del IMSS que existen en esta ciudad. ¿Cuál fue el resultado? Que ni en calidad de urgencia hubo manera de atenderla. Al final acabé en la enfermería de la planta donde trabaja mi esposa.

Y hoy al llevar a mis hijos a la escuela, escuchando las noticias (Panorama, en 101.1, no es comercial) me entero que van a hacer paro para solicitar prestaciones y/o no sé qué más. Es realmente indignante.

¿Qué prácticamente no están en paro toda la vida? A la primera clínica llegué a las 3:00pm, para lo cual ya no daban citas, que si quería esperarme. ¡Pues claro que quería! De cualquier modo, al ir a Urgencias me iban a rebotar al médico familiar. Esperé hasta las 4:20pm, cuando la asistente se me acerca y me comenta:

- El doctor sale a comer de 4:30opm a 6:00pm. ¿Gusta regresar más tarde o le doy un papelito para que le atiendan a su hija en Urgencias?

- ¡Caramba! - exclamo - Pues deme el bendito papel.

Total, salgo de la clínica y me voy a la más cercana que tiene sala de urgencias. Ya saben, la asistente llamando por teléfono, con varias personas en fila esperando dejar su “carné”. Total que cuando llega mi turno:

- Psssss, no, joven, fíjese que no le pueden atender a su hija.

- ¿Por qué, qué no es una clínica del IMSS?

- Sí, pero aquí en el papelito dice “Urgencias, Clínica 6″ y esta es la 8.

Se me estaba acabando la paciencia…

- ¿Y qué diferencia hace? ¿Y si le doy el “carné” de ella?

- Huy, pues si quiere déjemelo, pero no sé a qué hora la puedan atender.- ¡VÁLGAME DIOS! - estallé -, ¿POR QUÉ SE COMPORTAN ASÍ?

Y aquélla bendita “seño” mascando su gran chicle continuaba hablando por teléfono, ignorando olímpicamente a toda la gente que esperaba su turno. Realmente estaba exasperado y ya no sabía qué hacer. Mi hija apenas podía caminar, porque su estómago le dolía bastante. Por suerte (y algo de genética) pude cargarla para llevarla nuevamente al carro y continuar buscando algún lugar donde pudieran atenderla.Llegué a la dichosa clínica 6 y por fin alguien amable:

- ¿Sí, señor?

- Traigo a mi hija con infección, dolor abdominal y fiebre.

- Por favor permítame su carnet - hasta que alguien lo dijo bien o a lo mejor es francés y esta última asistente era la que estaba mal -. La pongo en la lista, pero hay 3 personas antes.

- No hay problema, muchas gracias.

“Vaya”, pensé, “una persona decente”.

A esa hora fue cuando me llamó mi esposa para comentarme que la podía revisar la enfermera. ¿Cuánto tardó en revisarla? 10 minutos, le mandó cierta medicina y sanseacabó.

Realmente no entiendo esa actitud de las personas que están en los mostradores de cualquier institución pública, y para el caso también de algunos de los médicos que se dicen “familiares”. Cosa muy diferente con la mayoría de los internistas y especialistas. Pero bueno, como dicen “siempre hay un negrito en el arroz“.

Y mejor aquí le paro porque me la puedo pasar despotricando en contra de lo incorrecto (en mi muy personal opinión) que hay en el Instituto, así como también de las maravillas que me he encontrado en el mismo.

Mmmm, probablemente en otra entrega, porque tengo algunas anécdotas más al respecto.