Retos para el emprendedor de TI   ¡Actualizado!


¿Qué es un emprendedor?

emprendedorPor definición, un emprendedor es una persona que cuenta con iniciativa y decisión para realizar alguna acción que conlleva algún riesgo o que es, de algún modo, difícil. ¿Qué tipo de acciones? Puede ser un viaje, un proyecto en casa, un estilo de vida, un nuevo hábito.

Por antonomasia, también definimos a un emprendedor como una persona que inicia un negocio propio, lo cual va en línea con la definición inicial en cuanto a que es una acción riesgosa por sí misma.

El concepto del emprendedor está ligado inherentemente a la idea de innovación y riesgo por parte de alguien que cree en sus ideas y que es capaz de llevarlas a cabo.

¿Cómo nace un emprendedor?

Veo dos casos para el nacimiento de un emprendedor.

Caso 1: Por iniciativa

emprendedor-3Como decía anteriormente, una persona que tiene alguna idea y que sabe cómo materializarla es un candidato idóneo para emprendedor. Puede ser que decida serlo al término de su formación educativa (o incluso antes) o que lo haga durante su desarrollo profesional (posiblemente en alguna industria).

La idea del emprendedor (o al menos la de un servidor) es más o menos como sigue:

  • Detectar o crear una necesidad en algún ámbito del cual tengamos cierto conocimiento.
  • Buscar y encontrar la manera de satisfacer dicha necesidad, ya sea un producto o un servicio.
  • Llevar a cabo la creación (fabricación, programación) de dicho satisfactor.

Suena fácil, ¿no?

En realidad lo es, si estamos dispuestos a pagar el precio. Me explico, cualquier proyecto que emprendamos tiene posibilidades tanto de éxito como de fracaso. ¿Cuáles son las probabilidades? No hay solución exacta. Más bien depende de la preparación que tengamos, de nuestros conocimientos y de la solución que estemos planteando para el proyecto.

Puede darse el caso de que tengamos un producto innovador, susceptible de cambiar algunas de las cosas que conocemos (Amazon, Facebook, Twitter), pero que por falta de alguno de los puntos comentados simplemente nunca despegue o muera en el intento (¿alguien recuerda Hi5?), o que sea un proyecto que llegue tarde (¿han escuchado de Ello?).

El precio a pagar puede ser el fracaso del proyecto, a veces inclusive sin que siquiera el mismo vea la luz. Pero, hay que analizar lo que es un fracaso. Para un servidor, un fracaso no es más que un aliciente para ver cuál fue el fallo, aprender de ello y volver a llevarlo a cabo. Eso sí, no quedarse en el intento. Recuerden esta frase: “Haz, o no hagas; no hay intentos”. Es más, quizás al aprender de ello simplemente se puede decidir no continuar con ese proyecto, y eso no quiere decir que seamos fracasados. Al contrario, estamos aprendiendo a tomar decisiones, y eso nos lleva a mejorar en cada iteración, en cada nuevo proyecto.

Caso 2: Por necesidad

emprendedor-4Podemos analizar otro caso relevante del nacimiento de un emprendedor: el que lo es por necesidad. Nadie tiene un empleo formal comprado, desgraciadamente; es decir, hoy trabajo para ACME y mañana, como por arte de magia, dicho empleo desaparece. ¿Qué sigue? Pues, podemos convertirnos en emprendedores. El problema podría ser que no sabemos cómo.

Tendríamos que plantearnos varias preguntas (ya me las he hecho, para bien o para mal):

  • ¿Qué hacer?
  • ¿Qué me gusta hacer y se me facilita?
  • ¿A quién pedir consejo?
  • ¿Qué proyecto podemos llevar a cabo?
  • ¿Cómo busco generar la necesidad de dicho proyecto o, dicho en otras palabras, venderlo?

No es una lista exhaustiva, por supuesto; pueden hacerse más preguntas, las cuales vendrán a enriquecer la manera de convertirnos en ese emprendedor que podríamos ser.

Estoy seguro de que independientemente del caso en el que nos encontremos, lo que deseamos es convertirnos en nuestro propio jefe y, al final del día, tener nuestro propio negocio o empresa y que sea reconocida y rentable.

Mi caso particular

emprendedor-5Habiendo tomado en cuenta lo que es y cómo nace un emprendedor, puedo contar las experiencias que he tenido al haber estado en ambos lados, tanto en empresas formales como en mi propio negocio, aunque en este caso me enfocaré en mi faceta de emprendedor.

Comencé dando mis primeros pasos de freelancer trabajando para Josecho antes de egresar, desarrollando algunos sistemas en dBase III (historia muy antigua). Esto fue allá por 1989-1990, justo antes de terminar mi preparación profesional. Podría decir que corrí con suerte al encontrar esa oportunidad, pero en realidad fue más bien como comentaba en un principio, tenía una idea y supe materializarla, lo que me ayudó a obtener ese primer proyecto. Posiblemente también ayudó a que era el más barato y el que dijo “lo tengo en 2 semanas”. ¿A cuántos les ha pasado? Y no solo en proyectos que se puedan vender, sino en los mismos proyectos escolares. Volveremos a ello más tarde.

Tuve la fortuna de que al egresar encontré trabajo de manera muy rápida, por lo que el emprendedor se fue a dormir por algún tiempo, pero regresó en un momento crucial en mi vida: me casé. Mi esposa ingresó a una empresa donde le pedían documentos, contratos y demás. Para no hacerlos manualmente, le sugerí automatizarlos. Cada tarde iba a su lugar de trabajo a ayudarle un poco y ahí me vio el Gerente de Sistemas, quien me pidió apoyarle en varios proyectos que tenía pensados, a lo cual le respondí con un elocuente “¡Por supuesto!”.

Estuvimos trabajando codo a codo cerca de 6 meses, aún cuando yo contaba con empleo formal. Esa es una de las ventajas de trabajar en Sistemas (además de las desveladas comunes, el café y los videojuegos). La otra ventaja es que comienzas a conocer más gente, más opciones, más maneras de hacer cosas; en otras palabras, adquieres mayores conocimientos.

Finalmente, resolvimos varios problemas que tenía la empresa, entre ellos implementamos la primera red, mejoramos la capacidad de respuesta de un área (Comercio Exterior) y le hicimos ver al Director que el área de Sistemas es primordial para cualquier proceso de la empresa. Al final, el Gerente de Sistemas me pidió que me quedara contratado para esta nueva empresa, lo que fue una ventaja adicional.

Después de ello continué involucrado como freelancer en varios proyectos, algunos pequeños, otros no tanto, pero siempre con la idea de comenzar ya un negocio en firme y ser mi propio jefe. Mientras tanto, seguí en la industria. Al pasar del tiempo y de distintos trabajos y empresas, tuve un receso (o sea, me quedé sin empleo formal). Todo lo que había aprendido en mis proyectos como freelancer debía aplicarlo mientras encontraba algo más, y así duré poco menos de dos años, donde adquirí mucha más experiencia de la que hubiera deseado.

Comencé mi propio negocio y marca (Digital Desarrollos) y me concentré en los puntos que mencionábamos al inicio:

  • Buscar clientes.
  • Ver sus necesidades (o crearles alguna).
  • Darles la solución más adecuada.

En esos casi dos años encontré al menos 4-5 clientes para proyectos web (páginas de presencia, páginas dinámicas, catálogos y venta de productos), participé en la consultoría e implementación de algunos módulos de un ERP (¿alguien sabe lo que significan esas siglas?), desarrollé algunos sistemas de control documental y di algunos cursos de capacitación en nuevas tecnologías.

No estoy diciendo que supiera todo eso, pero una de las máximas en Sistemas debiera ser que no es necesario saberlo todo, sino al menos el teléfono de quien sí lo sabe. En estos tiempos, ya no es el teléfono, sino el blog o el video en YouTube.

Finalmente, los retos

emprendedor-6Al final llegamos a la parte que da título a la charla.

Los retos a los que me he enfrentado como freelancer o emprendedor han sido varios, e intentaré enumerar los principales con su debida explicación.

  • Inicio: Cuesta mucho tomar la decisión de iniciar un negocio. Como decíamos al principio, emprender conlleva riesgo, pero si lo sabemos manejar puede ser el mejor acierto.
  • Asertividad: Mencionaba al principio, “lo tengo en X tiempo, con Y costo”. ¿Cuántas veces nos pasa que vemos un proyecto y lo manejamos “a ojo de buen cubero”? Antes de hacer alguna estimación al azar, es mejor tomarse el tiempo para analizar bien el requerimiento o proyecto, establecer un alcance lo más cercano a la realidad posible y, finalmente, cumplirlo en el tiempo y costo presupuestados.
  • Límites: Conviene bastante conocer nuestras limitaciones, para mejorar nuestra asertividad. Como dicen por ahí, si todo lo que tenemos es un martillo, todo se parece a un clavo. Esto quiere decir que si solo conocemos un puñado de herramientas para llevar a cabo los proyectos, todo lo querremos hacer con esas. El conocer nuestras limitantes y las de las herramientas nos ayudará a saber qué tenemos que aprender para el siguiente proyecto que tengamos en puerta.
  • Saber cuándo decir “No”: Generalmente, por quedar bien con nuestro cliente, nos pide cosas que están fuera del alcance y, en consecuencia, podemos quedar mal en tiempo, costo o forma. Más vale saber decir lo que sí se puede hacer y lo que no. Las más de las veces, esto crea confianza de nuestro cliente hacia nosotros.
  • No “casar” a nuestro cliente: Otra medida que me ha dado resultado en los proyectos es no “casarlo” con nosotros. Soy un convencido del software libre y, a menos que esté establecido en algún contrato, el cliente es dueño de lo que nosotros le entreguemos en el proyecto, ya sea producto, servicio, código, etc. Al final del día, si le hicimos un buen trabajo, nos va a continuar llamando para nuevos y mejores proyectos, así como recomendarnos para obtener más negocio con el consecuente crecimiento.
  • Paciencia: Los negocios y proyectos no se dan de la noche a la mañana. Un emprendedor tiene que tener la visión de planear a mediano y largo plazo. Por supuesto que puede haber excepciones, pero más vale “esperar lo mejor, preparados para lo peor”. Lo más importante es no perder de vista que debemos picar mucha piedra para acreditar nuestro nombre o nuestra empresa y que quizás tengamos que tocar diez puertas para que nos abran dos y nos reciban en una. Como diría alguna celebridad, “serenidad y paciencia”.
  • Innovación: En nuestros respectivos campos de ingeniería, tenemos que vivir innovando, mejorando procesos, mejorando las maneras de hacer las cosas, automatizando, en fin. Hay varias acepciones de la palabra, pero la más aceptada es que proviene del latín ingenium, que significa “máquina” en su connotación militar. Un “ingenio” podría ser una ballesta, una catapulta. Un “ingeniero” era alguien que o manejaba este tipo de máquinas. También, ingeniero puede derivarse de la otra connotación, es decir, de “ingenio” o inteligencia, de inventiva. Por donde lo veamos, un ingeniero es no solo percibido como alguien que puede crear, sino que debe hacerlo.
  • Capacitación: El emprendedor debe estar al día con las últimas herramientas de su campo de conocimiento. A mi me gusta comparar de esta manera: si no nos capacitamos, si no estamos en la cresta de la tecnología o de los últimos conocimientos nos quedaremos como el médico del rancho. Es útil, pero solo para ciertas cosas. Para todo lo demás vamos a buscar al especialista, al que sí sabe, no sea que confunda una gripa con H1N1.

¿Dudas, preguntas?

Déjame saber tus comentarios e intentaré responderlos.


Acerca de Boomer Dragon

Ingeniero en sistemas por elección, geek por convicción. Fan de la literatura fantástica y de ciencia ficción, de la música rock y de la tecnología en general.