Ah, el buen Windows y las impresoras…
Pues resulta que ayer estuve ayudándole a mi pequeña a hacer una tarea para la escuela. Un documento en Word que me quedó, dicho sea de paso, muy bonito. La cuestión es que desde hace ya algunas semanas mi impresora (una Lexmark P4350 AIO, USB) nomás no quiere jalar en mi computadora.
Al parecer cometí el error de conectarla a la computadora antes de instalar los drivers, por lo que algo salió mal y nunca la reconoció. Siempre que intenté instalarle los controladores, la instalación me salía con alguna cosa, principalmente “El puerto especificado no puede ser encontrado” o algo así.
Total, que después de mucho, mucho, buscarle, la bronca era (aunque no se ha solucionado) que no tenía instalado el puerto USB. Me di a la tarea de buscar información y resulta que por alguna extraña razón no tenía el controlador iniciado. Piece of cake, me dije. RegEdit > System > CurrentControlSet y varias claves después llegué a a algo así como “Print Monitors”. Se da de alta una clave, o key, llamada USB Monitor, y dentro de esta un valor Driver con el string usbmon.dll.
Hasta ahí todo bien, pero -darn Lexmark- ahora sí la encuentra y sí la reconoce, y sí puedo digitalizar (o “escanear”, que sigue sin gustarme la palabreja) e incluso puedo leer las tarjetas de memoria que le conecto pero, oh sorpresa, a Windows y a los controladores parece que algo sigue sin gustarles. Ahora el monitor de Lexmark me dice, con una dulce voz femenina, que no existe comunicación con la impresora.
¿Qué será, será, como dice la canción? Hoy me dedicaré un rato más a buscar información al respecto. ¿Alguien tiene algún tip que pueda pasarme?

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He estado súper ocupado en estos días. Mucho trabajo por hacer, pero no es queja. ¿Cuánta gente quisiera estar en la misma posición?
Por lo menos ayer tuve oportunidad de ir a jugar basket un rato, y a pesar de que no ganamos, me sentí excelente en los 30+ minutos que jugué. Incluso logré un par de canastas de las que se quedan en la memoria por un buen rato.
La dieta y el ejercicio me están haciendo mucho bien y quiero transmitir eso a mis hijos.


Parafraseando un poco a
Lo que nunca va a cambiar es que, para mis hijos y para mi, seguiré siendo un niño crecido.